Como todos ya sabrán a estas alturas, Trastos de Guerra nos dice adiós tras algo más de 2 años en vereda. Algo que me entristece sobremanera.
Tras el shock inicial, escribo estas líneas para tratar de analizar un poquito el estado de los FanSites y de la Comunidad española en torno al World of Warcraft… y es que, además de que llevo mucho tiempo pensando hacer algo así, creo que no ha habido mejor momento hasta ahora para llevarlo a cabo.
Y no, no es un texto de despedida, agradecimiento, tirones de orejas… explícitamente dedicado a los Tres Tristen Tauren. Por dos razones principales. La primera, tengo la gran suerte de tenerlos como amigos por lo que todos mis comentarios al respecto han llegado por otras vías menos públicas. La segunda, ya tienen numerosas muestras de cariño e indiferencia por los foros oficiales, PlanetaWoW y blogs personales; por lo que, si me permiten y entienden la primera causa, no voy a reproducir aquí.
Durante todo el texto que tengo en mente y que ahora está leyendo, he de decirles, queridos lectores, que intentaré no morderme la lengua más de lo necesario, aún a riesgo de ganarme muchos adeptos de oscuras intenciones. Perdóneme si considera que me la muerdo más de la cuenta, pero hay cosas que… por suerte o por desgracia… han de quedar en la memoria de quien las sepa. ¡Y oigan! Ya que soy el primero en “tener la valentía” de alzar la voz más de la cuenta, creo tener la potestad de otorgarme ciertas licencias. ¿El problema? El de siempre: promulgar la opinión de uno, aunque esté refutada con hechos, si no gusta… tiene todas las papeletas de Azeroth para convertirse en un flameo de tal envergadura que la temperatura no la aguantaría ni Alanegra. Pero continuemos.
Que el cierre de Trastos de Guerra puede ser la noticia más triste y relevante de la Comunidad es algo que muchos sienten. Y aunque no lo sientan, el saber que un fansite deja de serlo… por lo menos es “chocante” en cuanto a pérdida se refiere. Quien no vea que perder un sitio web oficial tal y como evoluciona el WoW en España no es bueno ni deseable, es que directamente no se encuentra y no entiende dónde está. Si a esto le sumamos que desde los inicios de TdG ésta tuvo una clara vocación por la comunidad y así lo ha demostrado y conseguido, la posesión de un perro lazarillo para aquellos que no lo vean estará más que justificada.






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